El 81% de las aulas europeas suspende el examen del aire
El nuevo whitepaper de FabricAir revela que el 81% de las aulas europeas supera los límites recomendados de CO₂, con consecuencias directas para la salud y el aprendizaje de los estudiantes.
El whitepaper «El aire que respiran los estudiantes» revisa 125 estudios revisados por pares en toda Europa e identifica la infraestructura de ventilación, no el clima ni la geografía, como el factor decisivo en la calidad del aire de las aulas.
El whitepaper se basa en una revisión sistemática de 2024 que analizó 125 estudios y 2.444 aulas. Sus conclusiones son claras. El 81% de las aulas europeas supera la concentración recomendada de CO₂ en interiores, fijada en 1.000 ppm, con una mediana de 1.487 ppm, casi un 50% por encima del límite aconsejado. Más de 90 millones de estudiantes asisten a colegios europeos y pasan entre seis y ocho horas al día en espacios cerrados. Por eso, el informe plantea la calidad del aire interior como una cuestión educativa, no solo como un problema de rendimiento del edificio.
Según el whitepaper, un nivel elevado de CO₂ es un indicador fiable de que la ventilación resulta insuficiente. Cuando esto ocurre, otros contaminantes se acumulan junto a él: alérgenos, partículas finas, compuestos orgánicos volátiles y contaminantes biológicos. Una mala calidad del aire en el aula se ha relacionado con menor concentración, más fatiga, peor toma de decisiones, menor rendimiento cognitivo y mayor absentismo.
El informe traza una línea clara entre los países que dependen de la ventilación natural y los que han invertido en sistemas mecánicos. Todos los países estudiados que dependen principalmente de abrir ventanas fallan a la hora de mantener una calidad del aire adecuada. Suecia, en cambio, donde alrededor del 90% de los edificios cuenta con ventilación mecánica, mantiene de forma constante el CO₂ y otros contaminantes por debajo de los valores de referencia. La variable que marca la diferencia no es el clima, ni la geografía, ni la riqueza del país. Es la infraestructura de ventilación.
El whitepaper también analiza por qué la distribución del aire, y no solo el volumen de caudal, determina si un sistema de ventilación cumple su promesa. Los sistemas que generan corrientes, ruido o temperaturas desiguales suelen terminar reducidos o apagados por el profesorado, lo que anula sus beneficios. La distribución de aire mediante conductos textiles resuelve este problema. Ofrece un reparto de aire sin corrientes y a baja velocidad, un funcionamiento silencioso, un diseño higiénico lavable a máquina y una gran flexibilidad para instalaciones ligeras en rehabilitación. Son características muy adecuadas para el entorno escolar y alineadas con los objetivos energéticos del programa europeo Renovation Wave.
El informe cierra con recomendaciones prácticas para administradores escolares, ingenieros, consultores y responsables políticos. Entre ellas, la monitorización continua del CO₂, objetivos de ventilación basados en criterios de salud y la convergencia hacia estándares obligatorios de 1.000 ppm para edificios educativos.
El aire que respiran los estudiantes está firmado por Audrone Ragaisiene, doctora en Ciencias Tecnológicas, especialidad en Ingeniería de Materiales. El whitepaper completo está disponible aquí.
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